¡Es lunes! Y hay artículo!!!
Hoy estoy muy contenta de poder compartir esta historia, porque a Santiago lo conozco desde que llego a Grupo Caravana. Y en la actualidad puedo decir que es como mi hermano (aún no sé si mayor o menor), pero si tengo que hablar de la mejor virtud de Santi es de su bondad; debe ser uno de los chicos con mejor corazón que conozco.
He visto su evolución desde cerca, y estoy muy orgullosa del hombre en el que se convirtió, vi su época de emprendedor, su época de estudio como DT y disfruto de su actualidad… se nota que lo quiero mucho… no?
Bueno. ¡Les dejo el artículo de Santiago Bucaram, el chico que trabaja en lo que siempre soñó!
Si hablamos de sueños, habrá varios contando los que fueron cumplidos y los aún añorados. Les contaré de mi pasión, que encontró un rumbo.
Criado con puras mujeres: Mamá, dos hermanas, primas y tías. Rodeado de ellas. Sin agarrar costumbres de nadie. Sin seguir un rumbo. Me encontré solo.
Entre videojuegos, el colegio y lo que iba viendo en el camino que fuera divertido se hizo mi niñez.
El televisor abría puertas y yo empecé viendo fútbol de la Premier League que daban desde muy temprano en Foxsports. Época del Manchester de Ferguson, Shearer en Newcastle y el Arsenal de Wenger. Ahí me hice.
Con el único que compartía este gusto futbolero era con un primo, Julio César. Fanático del Milán. Vimos el mundial de 1998 y esto ya me iba gustando en serio.
Yo era eso, un chico que jugaba y veía fútbol todo el día. Esa fue mi niñez.
Los que jugaban fútbol, estaban en la selección, algún club, eran los “populares” en el colegio. Por más gracioso que se lea.
Empecé entrenando en Everest, después Rocafuerte y todo mi sueño de jugador de fútbol profesional terminó cuando no fui a El Nacional después que me hayan aceptado en la Sub-18. Nunca entendí por qué me negué a perseguir el sueño.
No me arrepiento tampoco.
Ya entrando en el último año del colegio, todos empezaban a pensar que hacer después de graduarse. Yo solo iba al colegio a divertirme, pero tenía que plantearme algo a futuro después de dejar a un lado el fútbol, en cierto modo.
Un profesor de arte alguna vez me habló de estudiar una carrera de Marketing Deportivo en Quito, ya que la UDLA había logrado una sociedad con Real Madrid para esta carrera.
Mi profesor me dio este consejo porque veía que yo no tenía rumbo alguno, pero sabía que me encantaba el fútbol. Tanto que ellos sabían que si había algún partido importante, yo faltaba a clases.
En fin, finalmente fui a estudiar a Quito la carrera. Dejé amigos, familia y todo porque quería trabajar en fútbol.
Pero tuve otro problema, demasiado tiempo libre. Soy de los que trata de estar ocupado siempre y vivir solo, pero únicamente estudiando hacía que me sobre espacio para buscar algo.
Fui a tocar puertas por trabajo, donde sea y lo que sea. No tuve éxito.
Me hablaron de la posibilidad de trabajar en una radio deportiva, en Guayaquil. Y me llamó la atención, aunque debía probar otra carrera.
Sin pensarlo demasiado, volví a Guayaquil y hablé con Wacho Constante. Me hizo unas preguntas y después de 10 minutos de conocerme me lanzó a hacer mi primer programa con 19 años y muchos nervios.
Nunca pensé estar en una radio y dedicarme al periodismo. Reconozco que veía mucho sensacionalismo en la prensa local y eso me desencantaba hasta del fútbol ecuatoriano.
Pasé por varios programas hasta encontrarme con Pato Cornejo en el Mundo del Balón, hablaban más de fútbol europeo y eso me hacía sentir más cómodo. Me fui soltando.
De ahí fui pasando de programa en programa hasta que me daba cuenta de que me gustaba cada vez más esto.
Decidí meterme a estudiar periodismo y empezar también el curso de entrenador de fútbol. Terminó gustándome cada vez más analizar partidos, entender la cabeza del jugador y demás.
Dirigí a chicos de la fundación Real Madrid entre mi carrera de periodista justo cuando iniciaba en televisión y fue algo fascinante.
Cada nueva experiencia me enseñaba algo y quería más.
De hacer partidos con Ecuador TV, Claro TV o algunos programas con Directv Ecuador, terminé en GOLTV. Y siento que era la oportunidad que buscaba para crecer en mi carrera.
Nunca lo soñaba, ni pensaba. El niño que dejaba de ir a la playa con sus amigos por ver partidos de fútbol a las 06:00 un sábado, estaba viviendo de lo que más le gustaba hacer.
Este fue un sueño que fui encontrando y hoy lo estoy disfrutando. Cada día aprendo y nunca quiero ver agotadas mis ganas de experimentar cosas nuevas. Quién sabe, si vuelva a dirigir. Quién sabe si trabajando en otros lugares, países. Pero lo que tengo claro, es que el fútbol siempre me acompañará.
3 Comentario
Escrito por Vaclav Bolek
Qué tal Maria Paz, me encanto este artículo sobre tu compañero de trabajo Santiago. Yo también soy un chico soñador, tengo 18 años y estoy empezando en la carrera de periodismo. Amaría trabajar en radio, es uno de mis sueños. Espero leas mi comentario. Bendiciones y un abrazo!
Escrito por Sebastían Galarza
Es interesante tu historia Santiago, soy estudiante de comunicación social, algún espero poder entrevistarte me pareces un buen periodista.
Escrito por Manuel aldas
Muy bueno el relato de tu vida y te enseña que si se puede soñar en algo que te gusta